lunes, 12 de agosto de 2013

Los trapitos sucios del BAF.

Terminó Bafweek, la semana de la moda argentina. Fueron cuatro días de desfiles de diseñadores ya consagrados, otros emergentes y marcas reconocidas. Pero sobre todo, fueron jornadas de intensos cuchicheos y chismes.

Uno supondría que el motivo principal de asistir a tal evento sería el de ver las nuevas colecciones que los diseñadores proponen, pero me atrevo a decir que el peso de 'estar al día' es más fuerte que analizar (si es que una colección se puede analizar) e identificar las características que cada marca muestra.

Soy nueva en este rubro, hace apenas tres años que me dedico al mundillo de la moda y aprendo mucho de cada ocasión que se me presenta. Me considero una mujer curiosa que aprovecha cada oportunidad y que rescata siempre algo positivo. Espero nunca correrme de este camino.

Lo que sucede en Bafweek es un fenómeno digno de ser estudiado por sociólogos: grupitos de mujeres y hombres que no se despegan y se mueven como si fuesen uno, miradas fulminantes entre personas que no se bancan (vaya a saber por qué), la lucha por estar en primera fila (todos queremos ver de cerca los defiles, además del peso 'social' que significa la front row), corridas para conseguir un precinto que te habilite a estar en un cóctel, risas maliciosas y secretos en público.

Me llaman poderosamente la atención las personas que están convencidas de que la crítica malintencionada es una plataforma de crecimiento personal. ¿Puede uno progresar si está mirando constantemente lo que hace o deja de hacer el otro? Estoy convencida que no.

Con el tiempo me doy cuenta de que el mundo de los comunicadores de moda es cruel y despiadado. Unos se creen mejores que otros y se suben a un pedestal imaginario desde el que miran con desdén a todos los que están debajo. Distinguen entre blogueros y periodistas como si la mirada amateur no fuese tan aguda como la del profesional.

Reconozco que hay blogueros o periodistas especializados en moda que me gustan más que otros, pero no por eso voy a descalificar públicamente el trabajo de los que no me gustan. Puedo no estar de acuerdo con lo que hacen y sería una mirada válida, pero nunca marcaré los puntos débiles ajenos como escalón para ser mejor en mi trabajo.

¿Existen personas más calificadas que otras? Probablemente, pero no es motivo para que la crítica no constructiva sea el camino a elegir para progresar profesionalmente. Nadie tiene la verdad absoluta: hay tantas verdades como puntos de vista. Creo que el principal problema de muchos es que se toman demasiado en serio a sí mismos.

Todas las miradas valen. El secreto del éxito, creo, reside en encauzar la energía positiva en lo que uno hace. Algo así como vivir y dejar vivir. No parece tan difícil, ¿no?







3 comentarios:

  1. Te diría que mas que trapitos, es la carpa del circo Rodas!

    un poco de chisme divierte, la critica permanente , al divino botón!

    beso, y live and let die

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  2. Yo creo que el mundo blogger en Argentina se los cierran entre varias personas , aquellos coolhuntings que vi eran solamente entre bloggers amigas sin ver la otra parte de todo el baf.

    solo una opinion, obvio (?

    saludos !



    amendiamonds.blogspot.com

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    1. Lo importante, creo, es focalizarse en lo que uno hace. Gracias por los comentarios!

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