sábado, 3 de agosto de 2013

La influencia de las ex novias

Sábado, 13 horas. Después de desayunar en la cama y hacer fiaca, me levanto, prendo la computadora y entro a Facebook, como hago siempre. Veo que Maricruz Luzar comparte una nota que salió en La Nación: el artículo habla de la tendencia (ninguna novedad en mi opinión) de los pantalones masculinos de colores. La foto que ilustra la nota muestra a cuatro hombres posando relajados con jeans que escapan de la paleta tradicional.

"Qué parecido a mi ex, Esteban", pienso de uno de los chicos. La forma de sus piernas, la posición en la que está parado. Entro a la nota y exploté de la risa: allí estaba él sonriendo con sus pantalones verdes y una camisa de jean que se compró siguiendo mi consejo. Y esos borcegos, olvidados en su placard, fueron rescatados también por mi insistencia. 

No salgo de mi asombro. Comienzo a leer la nota apurada, me salteo oraciones enteras, quiero enterarme ya qué es lo que dice. "Las razones para ponérselos (a los pantalones coloridos) varían según cada uno. Para Esteban Domené fue influencia de una ex novia (hello!) y gusto propio, que derivó en esas primeras bermudas coloradas (rojas, por dios) que compró en Nueva York", dice la nota escrita por Fernando Massa. 

Me pongo a pensar en la influencia que una tiene en el modo de vestir de sus parejas. Es una influencia no premeditada que inevitablemente sucede, al menos en mi caso. Puede perdurar, como en este caso, o ser pasajera. Aún recuerdo cuando trataba de convencerlo de que se animara a usar unas bermudas verdes. Se animó, como también lo hizo a los chupines - de colores ahora veo - y a los accesorios (pañuelos, pulseras de cuero).

Algunas personas que pasan por nuestras vidas dejan huellas, otras son viajeros que no nos modifican en nada. Para una chica a la que le gusta la moda, opinar sobre el estilo ajeno y tratar de pulirlo es algo que sale naturalmente. El cambio es paulatino pero sostenido, y a veces el otro hasta descubre que estuvo equivocado todos los años anteriores. De repente se siente más cómodo consigo mismo cuando los cambios suceden y ese es el momento en el que te das cuenta que no estabas equivocada. 

Aunque la relación haya terminado en malos términos - estoy convencida de que me odia -, me alegra saber que en algo lo ayudé. Su pareja actual debe estar disfrutando de los cambios. 




Los hombres argentinos son muy tradicionales para vestirse, por eso no me extraña que se sorprendan de aquellos que osan ir contra lo establecido y se animan a los chupines de colores. Los comentarios de la nota de La Nación son de una ignorancia que asusta: juzgan la sexualidad de los entrevistados por su elección de vestuario.








  



3 comentarios:

  1. guau. Agradezco que mi ex no me haya dejado ninguna influencia.

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    1. Ja, hay influencias buenas y de las otras también. Beso primor!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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