martes, 11 de febrero de 2014

El tatuaje como un accesorio eterno

En algún momento la idea de tatuarme me atrajo. Habrá sido dos años atrás, recuerdo que la urgencia era tatuarme algo, no supe nunca bien qué. Supongo que en su momento fui víctima de una tendencia que se estaba instalando. Por suerte - y porque me aterra lo eterno, lo imborrable, lo inalterable -, nunca sacié mi capricho. Porque eso era, un antojo. Pero los antojos son pasajeros.

Hoy veo muchas chicas con los mismos tatuajes en las mismas partes del cuerpo: muñecas, cuello, antebrazos. Frases en una lengua extranjera que probablemente no manejan, símbolos que quizá no representan nada especial en sus vidas o dibujos que simplemente 'se ven bien', son moneda corriente en la actualidad. En un intento por diferenciarse del resto para expresar externamente la unicidad de su existencia, se han convertido en clones.

La práctica de adornarse el cuerpo con tatuajes no es nueva. Para ejemplificar esta afirmación basta con referirnos a la momia Otzi, cuyo cuerpo perfectamente conservado, fechado en 3300 a.C., se descubrió en 1991 y tenía más de 50 tatuajes. En casi todas las culturas hay un acercamiento al tatuaje de alguna manera. Sigmund Freud dijo que los tatuajes son proyecciones en la superficie que expresan mensajes variados, referidos a contenidos sociales, políticos, religiosos o bélicos. También pueden marcar la transformación de un cuerpo infantil a uno adolescente.

Pero, ¿qué pasa cuando por seguir una tendencia se marca el cuerpo para siempre? El rasgo que caracteriza a la moda es lo efímero, lo fugaz, lo transitorio. La industria no funcionaría tan aceitadamente si las tendencias no se renovaran cada seis meses. El cambio se impone para tener éxito. Contrariamente, el tatuaje es inalterable, perpetuo. Entonces, a primera vista me resulta absurdo que algo eterno esté de moda. Y más aún, que alguien decida libremente marcarse el cuerpo para siempre por seguir una moda.

Quizás mi punto de vista sea muy tajante porque no concibo la idea de tener algo permanente en el cuerpo por elección propia. Lo que me atrae de la moda es la opción de cambio que ofrece, la posibilidad de explorar distintos mundos con sólo probar prendas nuevas. Me aterra pensar en tener 70 años y verme la misma marca en el mismo lugar de mi cuerpo.

Este es un espacio de debate en el que los invito a que compartamos distintos puntos de vista. Me interesa mucho saber qué opinan sobre el tema. ¿Tienen tatuajes? ¿Significan algo muy importante en sus vidas? ¿Piensan en el futuro y cómo será ser viejita/o y tener un tatuaje? ¿Se arrepintieron? ¿Creen que siempre les gustarán los tatuajes que se hicieron? ¿Repetirían la experiencia?


Cinco mujeres diferentes, el mismo tatuaje.

















1 comentario:

  1. Antes de la ropa, la diferencia y la pertenencia se mostraba en el cuerpo. A mi me gustan mucho y sólo tengo uno que me hice después de 9 años. Obvio para mí es muy especial.
    Saludos ;)

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